Buenos días, querido público; hoy vengo a maltrataros de nuevo con un post del viaje que tuve que realizar (debido a su precio deliciosamente ruín) a mediados de septiembre, para cerrar el ciclo de "los millones de viajes de Campano este año".
Como ya indica el título, el destino elegido por los precios de Ryanair fue Milán.
Como ya indica el título, el destino elegido por los precios de Ryanair fue Milán.

Precioso el duomo, oigan...
¿Pero no era Venecia según eso de "mirad el título"?
Efectivamente; una vez comprado el vuelo Sevilla-Milán, me dije "a ver, qué tiene Milán de interesante..."
Y cuando me respondí que así a bote pronto, los equipos de fútbol, la moda, la Scala y las gomas de borrar, me volví a preguntar lo siguiente:
"¿Y qué coño pinto yo allí?"
Nada, había que saltarse el orden establecido y ser openminded.
Efectivamente; una vez comprado el vuelo Sevilla-Milán, me dije "a ver, qué tiene Milán de interesante..."
Y cuando me respondí que así a bote pronto, los equipos de fútbol, la moda, la Scala y las gomas de borrar, me volví a preguntar lo siguiente:
"¿Y qué coño pinto yo allí?"
Nada, había que saltarse el orden establecido y ser openminded.
Being openminded with italians, oh yeah
¿Ciudades cercanas? Muchas, como Bolonia (hijos de puta con su plan...), pero dos destacaban en la lejanía: Florencia y Venecia.
Florencia estaba ya en mi haber de urbes visitadas (y ha de volver a figurar reiteradas veces, he de decir), con lo que Venecia tomó protagonismo automáticamente.
El nota ese en pelotas que está en Florencia, con manos especiales para masajes
Así que Milán quedó relegado al sitio donde se hacía el intercambio bus del aeropuerto-tren a Venecia, con parada en los aseos (de pago, qué cabrones) a aumentar la biodiversidad bacteriana del lugar con aportes sevillanos.
Así que tras casi un día de viaje entre avión y tren, con diversas vicisitudes y contratiempos, aparecimos en Venecia, cuna de los pantalones piratas y las chanclas.
Una ciudad bastante pintoresca y casi de atrezzo, bastante más grande de lo que en principio imaginé.
Y nada, a hacer lo típico por allí; pasear de noche, entrar en los edificios que circundaban la plaza de San Marco, montarse en los vaporettos, probarse máscaras, ir a la supuesta biblioteca de "Indiana Jones y la última Cruzada", visitar la Biennale (y no entrar, que costaba una pasta y no había tiempo), ir al puente de las peleas, ver la marea alta...
Y no; ni nos montamos en góndola, ni fuimos a cenar por ahí, ni nada por el estilo. Ha sido para variar uno de los llamados "viajes con economía de guerra", en la que mi mayor aliado han sido las latas de atún Hacendado llevadas desde Sevilla...
Tras todo este rollo repollo y comentando lo preciosa que es la ciudad (y que eso del olor a agua estancada se da rara vez, y en los canales más recónditos y cerrados), me despido hasta la próxima.
Tras todo este rollo repollo y comentando lo preciosa que es la ciudad (y que eso del olor a agua estancada se da rara vez, y en los canales más recónditos y cerrados), me despido hasta la próxima.
1 criticadores compulsivos:
Me mola tela peeero... ¿fuisteis a la biblioteca de La Última Cruzada pero no bajasteis a visitar al templario al "cuarto de las ratas"?
Vergüenzaaaa!!!!
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